El inquietante descubrimiento sobre la falta de descanso: qué efectos tiene

Científicos hallaron que la privación crónica del sueño puede favorecer la progresión del cáncer, alterar el ritmo circadiano y disminuir la eficacia de la quimioterapia.
Investigadores del UF Health Cancer Institute de la Universidad de Florida, Estados Unidos, realizaron un descubrimiento sorprendente: la privación crónica del sueño altera la microbiota intestinal y provoca cambios en el sistema inmunitario. Dichos cambios favorecen la progresión del cáncer, alteran el ritmo circadiano y disminuyen la eficacia de la quimioterapia.
El estudio fue presentado durante la Reunión Anual de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer de 2026, en San Diego.
La importancia de tener un buen descanso
«La privación del sueño es muy común entre los pacientes con cáncer, pero a menudo se pasa por alto en la atención al paciente, y faltaban pruebas moleculares que la vincularan con los resultados de la enfermedad«, explicó María Hernández, quien integra el equipo de investigación coliderada por Christian Jobin.
Este estudio subraya la importancia de mantener un microbioma saludable mediante un buen descanso y una alimentación sana. “Nuestro hallazgo es trascendental porque enfatiza la necesidad de evaluar al paciente de forma integral e identificar cómo podemos brindar un mejor apoyo a estos sistemas para mejorar los resultados clínicos”, destaca Hernández.
La microbiota intestinal
La microbiota intestinal es el conjunto de billones de microorganismos, incluidas las bacterias, que viven en el intestino. Esta mantiene una relación compleja e interconectada con el sistema inmunitario, según reporta News Medical.
Los investigadores utilizaron modelos de ratón para simular los efectos de la privación de sueño prolongada en humanos. Recolectaron muestras de heces de ratones privados de sueño y las trasplantaron a ratones sanos cuya microbiota había sido eliminada.
Los investigadores midieron el crecimiento tumoral y la respuesta al 5-FU, el fármaco de quimioterapia más común para pacientes con cáncer colorrectal, que actualmente es el cáncer más letal en personas menores de 50 años en Estados Unidos.
Los investigadores descubrieron que los ratones privados de sueño no solo presentaban una peor progresión del cáncer, evaluada mediante el volumen del tumor, sino que el fármaco de quimioterapia era menos eficaz y se reducía la cantidad de células inmunitarias implicadas en la inmunidad antitumoral. Además, los genes que regulan el ritmo circadiano también se vieron afectados.
Ahora, el equipo busca identificar el mecanismo y determinar la molécula específica involucrada. El estudio subraya la importancia de recopilar datos sobre el sueño en grandes grupos de pacientes humanos para poder comparar los cambios en la microbiota a lo largo del tiempo, afirmó Jobin.
Asimismo, los científicos destacan que la microbiota es «plástica», lo que significa que puede modificarse mediante cambios en el estilo de vida.
Fuente: NA



