Se viene la reforma que cambiará las jubilaciones y aquellos que ganan bien podrán hacer su propia AFJP

Ahorrar 100 dólares por mes durante 20 años acumularía unos USD 24.000; invertir al 4 % anual superaría los 36.600, y con un portafolios internacional, 52.000.
Después que fueron reestatizadas las AFJP durante el Gobierno kirchnerista, quedaron los seguros de retiro individual, administrados por bancos, que permiten constituir un fondo con aportes desde $5.000 mensuales, como el que ofrece Nación Retiro, y fórmulas que los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) arman con los fondos comunes para transformar a futuro un ahorro en una renta acumulada, de la que se puede extraer una jubilación propia en el momento del retiro de la vida laboral.
Puede ocupar el espacio de un haber cuando no se hayan hecho los aportes o complementarlo cuando no alcanza para asegurarse un buen pasar a la vejez.
Durante años, la fórmula fue simple: ahorrar para el futuro. Hoy, ese esquema quedó corto.
En un contexto de inflación y cambios constantes, cada vez más personas entienden que no alcanza con guardar plata: hay que ponerla a trabajar.
O sea, se trata de pasar del ahorro tradicional a una estrategia que permita construir ingresos a largo plazo y mejorar la calidad de vida en la jubilación.
El cambio es profundo: el dinero deja de ser solo un resguardo y pasa a ocupar un rol activo dentro de la planificación financiera.
Ya no se trata únicamente de cuánto se ahorra, sino de qué se hace con ese dinero en el tiempo.
Cuadruplicar ahorro
El impacto de ese cambio de hábito puede ser significativo incluso con montos bajos.
Como ejemplo, alguien que puede ahorrar 100 dólares por mes durante 20 años acumularía alrededor de 24.000 dólares. Pero si ese mismo dinero se invierte, el resultado puede ser muy distinto: con un rendimiento promedio del 4% anual, el capital supera los 36.600 dólares, mientras que al incorporar instrumentos con mayor potencial de crecimiento, como los que siguen índices internacionales como el S&P 500, el monto puede pasar los 52.000 dólares.
Sólo la renta anual que devengaría ese capital, unos 5 mil dólares al año, daría más de 400 dólares por mes, es decir cuatro veces más que el ahorro depositado en el mismo lapso.
La diferencia no está en el esfuerzo, sino que pensar en el largo plazo implica también diversificar.
Combinar activos vinculados a mercados globales, como ETFs o acciones de compañías líderes, con instrumentos de renta fija o fondos comunes de inversión permite equilibrar crecimiento y estabilidad.
Volatilidades
Ahora bien, para quienes tienen un perfil más conservador o están dando sus primeros pasos, una alternativa es priorizar instrumentos de menor volatilidad, como fondos en dólares, bonos o estrategias que apunten a preservar el capital y generar rendimientos más estables en el tiempo.
A medida que el horizonte se acorta, esa lógica suele profundizarse: primero se busca crecer, luego equilibrar y, más cerca del retiro, proteger lo construido.
Más allá de las herramientas disponibles, el diferencial está en la constancia.
Sostener un plan en el tiempo no solo permite atravesar mejor los ciclos económicos, sino también aumentar las probabilidades de alcanzar un objetivo concreto.
«La clave de un retiro sólido no reside únicamente en el monto invertido, sino en el aprovechamiento del horizonte temporal. El hábito de invertir de forma regular permite que el rendimiento trabaje a favor del ahorrista de manera exponencial, sentando las bases para una jubilación con autonomía», explica Damian Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión de IOL.
Fuente: NA



